Para Adelgazar Con Exito… No te culpes


No te culpes a la hora de quebrar tu dieta para adelgazar

La mayoría de las dietas no son acerca de la acción, sino que son acerca de los pensamientos. Tu pasas mucho tiempo pensando acerca de no haber comido algo, y desarrollas sólo dos conjuntos de normas a la hora de comer; cualquiera que siga una dieta o no… es todo o nada.

Y una vez que la hayas “echado a perder” y si te desvías un centímetro del plan, eso es todo, nada más que eso. No te culpes por haber fallado. Dirígete de nuevo a los vestuarios que quieres lucir y continua adelante. La dieta no está muerta.

Lo peor es señalarse con el dedo a ti mismo. En el fondo de tu intestino, de tu corazón… te culpas a ti mismo. No es la industria de comidas rápidas, no son las imágenes de cuerpos poco realistas de las portadas de revistas, y no es la semana laboral de 60 horas en un escritorio, o en un sillón suave y confortable como una nube donde ves tus programas favoritos de televisión y que en realidad te mantienen pegado a la serie – y donde te sientas – todas las noche. Te culpas. Y empiezas a jugar el “si” del juego.

Si tan sólo tuvieras la fuerza de voluntad para alejarte de la mayonesa. Si tan sólo pudieras detenerte a los cuatro Pringles que ya comiste. Si tan sólo tuvieras el poder, la fuerza, la disciplina, el valor, la energía, la unidad, la motivación para el control de la cintura, finalmente tendrías el cuerpo que deseas.

En última instancia, te culpas y sientes que tu mente no es lo suficientemente fuerte como para ganarle a todos esos alimentos antojadizos que dañan y que pones por encima de tu cintura. Has colocado toda la responsabilidad para el éxito de la dieta o el fracaso en tu pequeño cerebro de 3 libras, y estás avergonzado de no ser lo suficientemente fuerte como para irte de cabeza contra tus enemigos tan formidables como los tacos fritos y fettuccine Alfredo, entre muchos otros.

Pero no se puede burlar a la naturaleza. La verdad es que tu cuerpo está hecho para comer. Está lleno de hormonas y neurotransmisores cuyos puestos de trabajo más o menos se traduce en “pasar el pastel.” Éstos son sólo algunos ejemplos:

* Comer en exceso funciona un poco como la adicción a las drogas.
Los estudios demuestran que las personas obesas tienen centros de recompensa en el cerebro similares a los centros de recompensa de los toxicómanos.

* El estrés es cíclico.
Cuando tu comes para reducir el estrés, activas los centros de recompensa del cerebro. Cuando los efectos de sentirse bien desaparecen, vas de nuevo por lo que te hizo sentirte bien, feliz y relajado: los alimentos.

* Las personas con sobrepeso responden de manera diferente a ciertos alimentos.
Por ejemplo, en personas con sobrepeso, la región parietal del cerebro – el centro de control de la lengua, los labios y la boca – se activan por el azúcar. En las personas delgadas, no es lo mismo.

* Algunos antojos son cables.
Cuando la gente sigue una dieta rígida anhelan ciertos alimentos, son las luces hasta el hipocampo, provocando una memoria en la fuerza de voluntad, pero que revienta con los alimentos. Esperar que tu voluntad o tu fortaleza pueda reemplazar los mensajes químicos como estos es el equivalente a tratar de detener un tren con tu dedo meñique.

Para conseguir una cintura bonita y permanecer allí, tu tienes primero que tirar lejos toda la culpa que viene con la comida, la culpa que viene con las dietas, y la culpa que viene de vez en cuando al disfrutar de los alimentos que no están en el nivel del platino en cartas saludable de comer.

Y hay que empezar a escuchar a tu cuerpo y responder de forma inteligente a sus antojos y sus emociones. Tienes que entrenar tu cerebro para dejar de obsesionarse con comer bien – y dejar de castigarte a ti mismo por los descuidos.

Con el tiempo, aprenderás lo que tu cuerpo está diciendo y por qué, y aprenderás a comer bien para manejar los antojos. Porque la verdad no reconocida de las dietas es que cuando dejes de sobre pensar, dejarás de comer en exceso.

Empieza a trabajar en la ruta de acceso a los antojos de control con un planificador de menú y ya. Es rápido, es sencillo, y ayuda a sacar el exceso de pensamiento de tener un cuerpo 90-60-90.

BREAKTHROUGH con Carlos Correa Coaching
Tu Mentor en Salud y Bienestar

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