Tomas desayuno?


YogurAtendí a una persona no hace mucho tiempo que “luchaba” para bajar de peso. Un rápido vistazo a su alimentación diaria reveló por qué. Para ahorrar calorías, omito el desayuno y simplemente tomó un sorbo de café o una de esas “late” que en realidad contienen una buena cantidad de azúcar.

Sin embargo, ella no es la única que dice “No me gusta el desayuno,” muchos clientes responden con la misma franqueza. Y en este caso, eso es lamentable, ya que los estudios muestran que además de la capacidad de recuperación emocional, desayunar correlaciona consistentemente con la longevidad y un peso saludable. Comer en el desayuno es sólo, “romper” la noche a la mañana saludablemente.

Comer al despertar trae sus niveles de azúcar en la sangre de vuelta a la normalidad, -inicias tu metabolismo, y te prepara para estar en equilibrio metabólico para el resto del día. Así que romper el ayuno cada mañana. Se te hará más sano, te dará más energía durante el día, y ayuda a perder peso.

¿Quieres ganar peso? Entonces Sáltate el Desayuno

El viejo proverbio “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo” ahora tiene detrás de el un poco de peso científico. Muchos de nosotros pensamos que si nos saltamos el desayuno vamos a reducir nuestro consumo total de calorías para el día y bajar de peso.

Por desgracia, lo contrario es cierto. No comer en el desayuno significa que vas a comer más que el resto del día. Un estudio entre mujeres delgadas sanas señaló que saltarse el desayuno deteriora la sensibilidad a la insulina y conduce para cargar más peso. Y me imagino que tu eres de las personas que quiere quitarse un peso de encima. Verdad que si?

Si quieres una prueba más, mira a los luchadores de sumo, que nunca desayunan. Se despiertan, y lo primero que hacen es comenzar a hacer ejercicio vigoroso. Esta combinación de saltarse el desayuno y luego entrenar muy duro durante cinco horas significa que al momento en que llegan a comer, y que se mueren de hambre, como consecuencia se comen todo y en exceso.

Algo muy similar sucede cuando te saltas el desayuno, trabajas durante el almuerzo, y finalmente regresas a casa por la noche: Te comes todo lo que está a la vista. Te sientes relleno, enfermo, culpable, y te arrepentirás. Así que jamás entres en la cocina en primer lugar. Veo muy a menudo a personas con el mismo patrón definido; se saltan el desayuno y luego el hambre lo experimentan por la noche y los antojos también .

Un estudio reciente encontró que cerca de 3.000 personas que perdieron un promedio de 70 libras y lo mantuvieron, fue porque durante seis años desayunaban regularmente. Sólo cuatro por ciento de las personas que nunca comieron el desayuno mantiene el peso.

La única diferencia entre los dos grupos fue que el grupo que perdió peso comió el desayuno y el otro grupo no lo hizo. Ambos consumen la misma cantidad de calorías y los mismos tipos de alimentos. Resulta que no es sólo el tipo de calorías que consumen lo que determina la pérdida de peso y mantenerlo, sino que la hora del día en que comen también.

¿Por qué la mayoría de las personas no desayuna? Porque se atrapan en un círculo vicioso, al no desayunar comen una comida grande justo antes de dormir? Te suena familiar esto? Debería. Es la manera americana.

Consumes la mayor parte de las calorías diarias, poco antes de acostarte. Rara vez comes en la hora de desayuno. Apenas tomas tiempo para comer durante el día, y para cuando llegas a casa estamos literalmente muriendo de hambre, a menudo consumes más de lo que necesitas y luego ir a la cama o sentados frente a la televisión o la computadora, comiendo más bocadillos. Luego que pasa? lo único que pasa y es garantizado; subes de peso: y te vas a dormir. No es extraño que se parezca cada vez más a los luchadores de sumo todos los días.

Igualmente malos son los que hacen del desayuno un postre. Si comes calorías vacías de alimentos refinados (como rosquillas y pan dulce) y azúcares, que tiendes a comer más generalmente. Hay quienes toman helado para el desayuno, muchos cereales, brebajes, tostadas, y otras cosas que tomas en el desayuno – incluso opciones “saludables” – ya que contienen tanto o más azúcar. En esencia, estás comiendo el postre.

Así que comer en el desayuno, es lo recomendable, pero hacerlo correctamente. Omitir el pasillo de los cereales y lo mezclas fortificadas con vitaminas que llevan un “halo saludable” y tratan de hacerlo pasar como un desayuno inteligente.

Los estudios y mi experiencia de muchos años demuestran que desayunos ricos en proteínas pueden mejorar la saciedad y reducir los antojos durante el día y la noche. Un desayuno rico en proteínas ayuda a reducir su hormona del hambre grelina y aumenta la colecistocinina, que indica al cerebro que pare de comer. Alimentos ricos en proteínas como huevos, mantequilla de nueces, un batido de proteínas, o los cereales integrales con nueces mantienen constante el azúcar en la sangre y reduce las fluctuaciones metabólicas más tarde en el día.

Por tu buena salud

Carlos Correa MBA PH H&S

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